jueves, 12 de agosto de 2010
Día 23
El descanso era necesario después de la caminata y puedo decir que pese a que he salido tarde, dormir sin despertarme en toda la noche ha valido la pena. La etapa de hoy aunque es carretera y poco camino, el paisaje es bonito y las playas por las que he pasado también. Como dato me ha gustado muchisimo la Playa del Silencio. Su nombre es una pasada, totálmente poético y profundo para un paraje tan formidable. La verdad me apasiona su nombre y me ha incitado a hacer 2 o 3 km más para verla. Y sí era bella y enigmática aunque el silencio no lo hallaba, el paisaje invitaba a la contemplación y al silencio como bien dice su nombre. Allí la melancolía me ha inviadido cosa muy nomral en el viaje tan duro que me estoy haciendo. Tan lejos de casa y de los mios así como las comodidades típicas que aquí no tienes y que a veces te traen de cabeza.
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