Hoy despierto en los Dolmenes y empiezo mi ruta hacia avilés, un paisaje que me deprime y ahoga, antítesis de el bosque de helechos y árboles centenarios del que vengo en contraposición a las chimeneas y un paisaje industrial. En fin no todo el cmaino es bonito, el camino es real, como todo lo que se vive en él. Tanto para bien como para no tan bien. Finalmente llego a la conclusión que debería haber tomado el autobús.
No hay comentarios:
Publicar un comentario